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"Al atardecer ensilló su caballo y se alejó de la casa cabalgando hacia el oeste. El viento había amainado bastante y hacía mucho frío y el sol estaba rojo sangre y elíptico bajo los arrecifes de nubes rojas que tenía frente a él. Cabalgaba hacia donde siempre elegiría cabalgar, allí donde la bifurcación occidental del viejo camino comanche bajaba de la tierra kiowa en el norte y cruzaba la parte más occidental del rancho y podía verse su débil rastro hacia el sur, sobre la baja pradera que se extendía entre las confluencias norte y mediana del río Concho. En la hora que siempre elegiría cuando las sombras eran largas y el antiguo camino se perfilaba ante él a la luz rosa y oblicua como un sueño del pasado en el que los ponies pintos y los jinetes de aquella nación perdida descendían del norte con las caras enyesadas y los largos cabellos trenzados y cada uno armado para la guerra que era su vida, y las mujeres y los niños y las mujeres con niños al pecho hacían todos promesas con sangre redimibles sólo con sangre. Cuando el viento estaba en el norte se podía oír a los caballos y el aliento de los caballos y los cascos de los caballos con herradura de cuero sin curtir y el ruido de las lanzas y el arrastre constante de las narrias por la arena como el paso de una enorme serpiente y los muchachos desnudos a lomos de caballos salvajes, gallardos como jinetes de circo, y caballos salvajes arreando ante ellos y los perros corriendo con la lengua fuera y esclavos a pie siguiendo medio desnudos y dolorosamente cargados y sobre todo la queda salmodia de su canción viajera que los jinetes entonaban mientras cabalgaban, nación y fantasma de nación pasando en un coral suave a través de aquel desierto mineral hacia la oscuridad perdida para toda la historia y todo el recuerdo como un grial, la suma de sus vidas seculares, transitorias y violentas."

UN EMPUJON HACIA LA LOCURA










Los días no tienen nada de distintivo, se funden las imágenes, los ruidos. No me importa si tengo sueños o no. Si las personas sonríen o no. Hay un hombre, que sin ser completamente inocente, sigue en prisión cuando debería estar libre. Organizan y ríen, comen y ríen. Y no debes alimentar las aves del jardín, no debes darles esperanzas para que luego la naturaleza juegue con ellas, para que las destace y deje a merced de las moscas. El ruido de las alas dentro de la lámpara, el calor, el calor y la sed que no siente. El ruido de una mosca luchando por luchar. Una mosca no vive. Las personas si, ellas comen y ríen, se organizan, se ríen y luego comen. Creen que importa lo que cada uno tiene dentro de su cabeza. No sólo se odian por lo que piensan, también se admiran, aman o simplemente desprecian (sienten pena por el otro). La gratitud es un peso, la venganza un placer.
Hay que fijarse si alguien es muy expresivo o si muy poco. De si habla mucho o muy poco. De si le gusta cuando los pájaros cantan en la mañana o si trata de hacer que sus estados de ánimo cambien con el clima. Auto forzarnos a ser. Pensar. Como me gustaría no pensar. Los días se funden y las horas se comprimen al dormir, dormir es como un respiro, como deternerse durante la carrera más importante de tu vida y dejar que todos los demás perdedores pasen a tu lado, como si fueran a llegar a un lugar. Los días no son como ahogo, no son angustia ni nada así. No. Son simplemente una mezcolanza de imágenes, frases y silencios, extraños, anónimos. Pasar un día completo sin pronunciar palabra alguna. Los libros no sirven, pero ya ves, toda esa gente los sigue leyendo. El día que lo racional sea erradicado de mi mente, ese día finalmente todo me parecerá lo mismo, ya que no habrán palabras para nada, ni reflexiones acerca de nada. Todo será vida o muerte, luz o sombra, agua o vino, así tal cual. Sólo extrañaría la música, quizá no. O quizá sea lo único que perdure ante todo. La música, mi única amiga. Lo que daría por talento. El mundo está plagado de personas felices o amargadas, con casas grandes o de cartón, con anillos de diamantes o una que otra sonrisa sin razón. Personas que hacen algo más que existir. Muchas, parecidas muy, muy en el fondo; probablemente no. Hay un hombre, que sin ser totalmente inocente, sigue en prisión cuando debería estar libre. La vida es un don, un privilegio. Entonces, si somos tan inteligentes, ¿por que no hacemos nada provechoso con ella? No hablo de salvar al pepino de mar turquesa ni de implantar el socialismo en el mundo. Eso que importa. Bastan unos segundos de sueño para que ser reemplazado y ser lanzado a una vida sencilla. Ya me aburrió esto de pensar, reflexionar, escribir cualquier cosa. Borrador tras borrador. Y todo sigue como antes. Realmente no hay mucho por hacer. El movimiento. Todo está en el movimiento. Bastaría un río donde sacar agua. Cuando pierdo algo o alguna oportunidad o algo parecido se va, puedo llegar a sentir angustia. Luego me da lo mismo. Los lideres del futuro. Encargado de rasgar el telón antes que la película comience. Arruinarles el día. Dejar la lluvia correr. Consumir los días. Que la luz no atraviese la piel. Mantenerse sano sin hacer ejercicio alguno. Comer porquerías. Preguntarse como es que hacen el flan. No por creer las cosas cambian. No por preocuparse. Uno contra millones en una lucha que no define el destino de nada; más bien un pasatiempo, algo en lo que canalizar la frustración de una vida simplemente aceptable. Si no fuera por las personas que buscan indicaciones varias, habrían horas sin palabra alguna. Buenas horas, buenos minutos y buenas eras. Dejando el silencio sea llenado por una memoria alterada. No tengo pasado, al menos no un fijo. Todo es relativo pero eso es otra cosa que no importa. Saber y saber cada vez más. Luego mueres y aún hay miles de preguntas por responder. Debería haber pensado en eso antes. Al fin y al cabo, a mi casi nada me importa. La otra vez me preocupé de dejarles comida a los pájaros y terminaron despedazados en el suelo del jardín. Nadie más que yo lo supo. Claro, yo y quien lo hizo. Mi peor tragedia no se compara con algo tan simple. Bueno, primero tendría que inventar una gran tragedia. Dejarlo todo al alba. No muchos han sido cambiados por una jarra de cerveza. Al despertar puede que seas otra persona, puede que tu vida sea ahora más sencilla.
"No me importa como te llames, lo que seas o lo que quieras ser".
"A mi si", dijo, desapareciendo entre las sombras de aquella mañana.





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