¿adónde?

¿Donde van los mendigos y cantantes callejeros que de pronto desaparecen?
Desapareció el caballero que cantaba un himno evangélico, primero andaba con ayuda de un bastón, luego de un burrito.
Desapareció otro señor que cantaba una de Feliciano, y pienso en ti, mi fórmula de amor, tenía bonita voz.
Nunca más vi al cabro que cantaba una canción de Vico C en la micro, cada día estaba más flaco y cansado. Recuerdo que un día lo vi como a las 6:30AM cantando, ¿acaso recibía más plata por esa hora?
Desapareció el cabro que tenía pinta de esquizofrénico y que estaba a la salida del Metro, ni siquiera pidiendo, era como que le daba vergüenza pedir. Estaba parado no más, casi como haciendo un experimento social para verificar si alguien lo ayudaba, en alguna cosa, lo que fuera.
Tampoco he visto estos últimos meses a una mujer flaca, brazos como alambres que se sacudían sin parar, tal vez por el paso de los trenes (o en una puesta en escena), que pedía por las noches en una escalera del Metro. Quizá ahora pide en otra escalera, en la salida Norte, alguna vez la ví ahí, y sentí que me estaban traicionando, o quizá solo fuera que los guardias la corretearon. Aunque no creo que sea esto último, ya que en el día a veces se ve un hombre, seguro mayor de 60 años, sentado junto a unas monedas que va ordenando en pequeñas columnas.
 

Hay otro tipo que cantaba y tocaba mal su guitarra, y que vivía por aquí cerca. Cuando se dió cuenta que el canto no era lo suyo (nunca le daban muchas monedas), se dedicó a vender chatarra y metales. Se llevó hartos fierros esa vez que limpiamos el espacio que teníamos libre en la casa, que esperaba un auto pero que nunca albergó más que cachureos, y que desocupamos cuando se le hizo la pieza a mi abuela. Pero a él si sé que le pasó, se murió, estando solo en su casa, creo que una prima o hermana lo encontró unos días después. Su guitarra la pintaron de blanco y la colgaron del árbol que está frente a la que fuera su casa.

Viernes, 2:00AM

Descuidado piso un caracol

Y me persigno.

Me muerdo la lengua babosa,

Escuece la herida con sal,

Se cierra el pescuezo,

Y pido el perdón a aquello

Que crea y anima los caracoles.

 


 *****



Borrador antiquísimo, del verano, dónde pululan los caracoles, quizá incluso del verano antepasado, aquel verano tan memorable como humillante. Anoche soñé con un caracol, estaba pegado en lugar donde seguro terminaría muerto de resequedad. Lo despegaba de ahí donde estaba, lo colocaba en el suelo donde de a poco comenzaba a revivir, se abrían los párpados de unos ojos enormes pero todavía cansados. El caracol de pronto emprendía su marcha viscosa, y aunque en un comienzo parecía dirigirse hacia mi, luego tomaría camino hacia la puerta abierta y la visión de un jardín verde, un verde tan oscuro como las hojas de la espinaca. Y el caracol se deslizaba raudo, al menos para ser un caracol, hacia una vuelta como agarrando vuelo y luego salía disparado por la puerta hacia el jardín, planeando a baja altura hasta perderse entre enormes hojas. Caracoles, palomas y trigo, nada más hace falta.


martes, 2:40 am

Despierto y dejo abandonado a su suerte un sueño que al rato ya no recuerdo. Despierto en medio de una canción, una última canción, a la que nunca antes había llegado. Despierto y sigo sentado, recuerdo que estaba tomando algo, y me termino lo que queda en el vaso, más para que nadie vaya a encontrarlo de sorpresa que por otra cosa. Despierto y la música perpetua me proteje del silencio que se ha quedado pasmado en medio de la noche, quizá le teme a la oscuridad e inmóvil espera que llegue el día. Despierto, sigo sentado, la gata durmiendo sobre mis piernas, el.vaso ya vacío bajo la cama, dicen que tembló hace poco pero yo no sentí nada. Ayer también tembló, como a la misma hora, pero tampoco lo sentí. No despierto con temblores tan suaves como los de estas noches. Quizá mañana sea más fuerte, quizá sea una catástrofe, una hendidura honda que rompa el silencio, la oscuridad y la tierra. Ojalá despierte mientras caigo y caigo por una grieta que se ha abierto de pronto en medio del caos y relámpagos en el cielo, cayendo como en un sueño de esos que no se olvidan. Me imagino que habrán terremotos de tal fuerza que logran sacudir el aire y transmitir una vibración que haga chocar las nubes entre sí, que desorbite a los pajaros y los átomos. Despertaré en el fondo de la tierra, míraré hacia arriba en busca de una luz, pero será igual que en todas estas noches, no encontraré mas que un hilo pálido que apenas será visible, como la luz de los focos en la calle filtrándose a través del borde incompleto de la cortina, junto a un silencio enorme que cobijando a una certeza comenzará a despertar, convencido que lo mejor es tratar de volver a dormir y ya no despertar más.
Lleva tanto tiempo ahí,
Caminando bajo su paraguas,
Que ni cuenta se ha dado
Que la lluvia hacen años ya, cesó.

cucarachas


han vuelto las pequeñas cucarachas a la cocina,

alcanzo a verlas luego que enciendo la luz. 

aún no saben lo que es vivir con miedo.

pero he notado que hay unas muy grandes,

otras pequeñitas,

y como no me interesa respetar una ley tan absurda

como la supervivencia del más apto,

aplasto a las grandes, pidiendo perdón hacia la nada,

luego dejo gotas de miel y trozos de lechuga

sobre el mesón, para las pequeñas.

Último post

que será del viejo claudio, que se reponía con harina tostada de las paladas y las carretilladas

¿Que tenemos hoy para comer? Un rico ulpo, cortesía del ermitaño que tuesta granos sobre su estufa a leña, quizás su posesión más valiosa (a...

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