espacio compartido

Como que cada vez me distancio más de mi papá, el que se haya ido a vivir a 8 horas de acá no ayuda, ya que antes al menos podíamos salir a dar una vuelta de vez en cuando o simplemente almorzar o tomar once.
No me dan ganas de llamarlo tan seguido, porque siempre terminamos hablando de lo mismo, a veces de cosas que no sé como decirle que no me interesan y con las que además no estoy de acuerdo para nada (conspiraciones, pseudoterapias, etc). Además la última vez que lo fuimos a ver se mandó unos comentarios de mierda, ya había andado inventado weás durante la pandemia que se ajustaban a su narrativa, usando la situación de mi abuela, mirando en menos a otros como si él hiciera la gran weá por su propia madre. Además él no hace mucho esfuerzo por saber más como estoy yo y yo no soy de hablar de mi mismo, siempre ha sido así, por eso también siempre terminamos hablando de cosas de él.
La vez que fui al psicólogo salió un tema parecido, yo dije que me preocupaba esa tendencia de aislarme de las personas, conocidos y familiares, con quienes no compartía un espacio físico. Tengo una tía que se fue a vivir hace unos años pal norte y también nunca la llamo ni ella me llama. Con mi hermana también ha pasado más o menos lo mismo, con los "amigos" del colegio y de la U. Ahora también recuerdo que en un como reporte anual que hacían en mi colegio, cuando iba como en octavo, la profe escribió que yo solo me relacionaba con las personas que estaban en mi proximidad en la sala, y era cierto. Con el Miguel empecé a hablar solo porque me tocó sentarme a su lado y le gustaba RATM (yo no los conocía, pero luego me gustaron igual), con otros compañeros lo mismo.

También creo que puede ser que me alejo de las personas porque en el fondo no quiero que sepan como me siento, que hay días donde anhelo el no haber existido nunca, otros días estoy piola, luego empiezo a pensar en si no sería mejor aparentar una caída accidental al canal junto con la perra, onda que la perra se cayó al canal y yo me tiré para intentar rescatarla y finalmente ambos encontramos la muerte ahí encajonados por el concreto de la canalización. Tiene que ser con la perra, porque no le dejaría ese cacho a nadie, solo yo la aguantó, en el fondo yo la malcrié.

una moneda nada más

Cualquier cosa puede ser un instrumento, dijo Chigurh. Cosas pequeñas, cosas en las que uno no se fija. Pasan de mano en mano. La gente no presta atención. Y un buen día se pasan cuentas. Y a partir de entonces ya nada es igual. Bueno, piensa uno. Es sólo una moneda. Por ejemplo. Nada especial. ¿De que podría ser instrumento? Ese es el problema. Disociar el acto de la cosa. Como si los elementos de cierto momento de la historia pudieran intercambiarse con los de otro momento distinto. ¿Como es posible? Vaya, si es sólo una moneda. Sí. Es verdad. ¿No?

Chigurh ahuecó la mano y recogió el cambio del mostrador y se metió las monedas en el bolsillo y dio media vuelta y se fue hacia la puerta. El dueño le vio marchar. Le vio subir al coche. El coche se alejó de la explanada y tomó la carretera hacia el sur. Sin encender las luces. Dejó la moneda sobre el mostrador y la miró. Puso ambas manos en el mostrador y se quedó allí apoyado con la cabeza gacha.

 Es liberador darse cuenta que en realidad no seguías enganchado de la persona como tal, si no de la persona que conociste y que ya no está, porque todo el mundo cambia, evoluciona, para bien o para mal, y la distancia hace perder la perspectiva, cuando vuelves a enfrentarte con la persona sigues creyendo que el tiempo se congeló y es posible meterlo al microondas al mínimo, para de a poco descongelar la carne y los pensamientos y retomar desde donde quedó todo, pero no se puede, no hay freezer lo suficientemente grande para contener una vida, aún menos dos, y de meterse al microondas, seguro te equivocas al poner la potencia en medio del entusiasmo inicial, y terminarás carbonizado, reseco y quebradizo, consumido por el frío fuego de la decepción.

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