Era un punketa y llevaba una chaqueta de mezclilla, la espalda cubierta en tachuelas bastas que enmarcaban un enorme parche de Aus Rotten. No recuerdo si fuera de algún album en particular o si fuera un diseño personalizado, mis sueños suelen desarrollar más las emociones e impresiones que generan antes que dedicarse a crear mundos definidos y reproducibles por la memoria concreta. Tal vez ni siquiera fuera un sueño, tal vez el punky estaba en una esquina, limpiando vidrios, tal vez viniera en un micro de vuelta luego de una jornada limpiando vidrios, quizá solo fuera un cabro punk parado por ahí, esperando. Quien sabe que pudiera estar esperando, apoyado contra una pared que tal vez no existe, igual que su pelo decolorado y chascón, quizá esperaba un sistema que funcione para quienes lo sostienen, aunque si era un sueño, porque habría de esperar nada si los fantasmas nada necesitan. El punk murió en 1979, Crass tenía razón.
Aunque el punketa con su parche de Aus Rotten pudiera ser un falso recuerdo nada más, si era real la joven que llevaba una polera anti rodeo y esperaba una micro afuera del Pedagógico, pero no sabría decir si la polera fue serigrafiada o estampada. No sé que edad tuviera, pero era más joven que yo, de eso no hay dudas, y me hizo desear volver el tiempo y haber postulado al Pedagógico o a Gómez Millas o no haber postulado a nada y haber encontrado una ocupación que me pusiera en el mismo tiempo y lugar que ella la mayor cantidad de veces posibles, de alguien como ella, aunque en ese entonces era raro saber de alguien vegetariano, menos aún vegano. Aunque existe la posibilidad que la joven del paradero solo fuera anti-rodeo y nada más, puede que esa mañana haya desayunado un pan con queso y jamón. Debo, o más bien quiero creer que esto no es posible.
Recuerdo real es otro punketa con chaqueta de cuero o mezclilla roja, con un parche del Burning Britain de Chaos UK, botas de combate bien lustradas, el pelo no recuerdo como lo tenía, parece que llevaba lentes de sol. Lo que estoy seguro es que llevaba una carpeta bajo el brazo. Jamás sabré si andaba buscando un trabajo al que pudiera ir vestido como andaba, o si no iba tal vez al hospital para saber el resultado de una biopsia. No soy de aquellos que creen que la estética punk es un chiste, raparse la cabeza y vestir poleras negras y jeans azules también termina constituyendo una estética, lo mismo vestir la ropa de trabajo en tus shows, el único cuestionamiento válido es preguntarse si estarás dispuesto a abandonarlo todo cuando llegue el momento, si no te resistirás a dejar las comodidades que el sistema ofrece a quienes aceptan que nada se puede hacer contra el.