cosas



Me pregunto qué deben de hacer en casa, dijo Rawlins.
John Grady se apoyó y escupió. Bueno, dijo, probablemente se divierten como nunca. Probablemente han encontrado petróleo. Yo diría que ahora están en la ciudad escogiendo sus coches nuevos y todo lo demás.
Mierda, dijo Rawlins.
Siguieron cabalgando.
¿No te sientes nunca inquieto?, preguntó Rawlins.
¿Acerca de que?
No lo sé.
De cualquier cosa.
Sólo inquieto.
A veces. Si estás en un sitio donde no debes estar, supongo que te sientes inquieto. Deberías sentirte, por lo menos.
Bueno, pues supón que estuvieras inquieto y no supieras por qué. ¿Significa esto que podrías estar, sin saberlo, en un sitio donde no deberías?
¿Que diablos te pasa?
No lo sé. Nada. Creo que voy a cantar.
Y así lo hizo. Cantó: ¿Me echarás de menos, me echarás de menos? ¿Me echarás de menos cuando me haya ido?
¿Conoces esa emisora de radio Del Río?
Sí, la conozco.
He oído decir que por las noches puedes ponerte un alambre de cerca en los dientes y captarla. Ni siquiera necesitas una radio.
¿Tú te lo crees?
No lo sé.
¿Lo has intentado alguna vez?
Sí, una. Siguieron cabalgando. Rawlins cantaba.
¿Que diablos es un florido árbol de frontera?, preguntó.
Me has pillado, primo.





Último post

que será del viejo claudio, que se reponía con harina tostada de las paladas y las carretilladas

¿Que tenemos hoy para comer? Un rico ulpo, cortesía del ermitaño que tuesta granos sobre su estufa a leña, quizás su posesión más valiosa (a...

Lo más visto: