Del "Diario Estúpido", por Cecilia Vicuña

1 de febrero 

PROFESIÓN PREFERIDA DE CARLORUBINDO

Acarrear colchones de una pieza a otra

QUEHACER NOCTURNO PREFERIDO DE CARLORUBINDO

Mirar a Teresita como se desnuda cada noche dentro del

catalejo y deja

caer el pelo hasta las caderas

SITUACION FORTUITA DE CARLORUBINDO

Abrir una puerta estando una bella en él desnuda

ENTREABRIR LOS OJOS DE CARLORUBINDO

Matar ancianos de piel rojiza.

DESEOS OCULTOS DE CARLORUBINDO

Volver a un ámbito de luz.

LOCURA PROPIA DE CARLORUBINDO

Percusión con doble tiro.

MÚSICA DE CARLORUBINDO

Feliciano es un jazzista, pero no un cantante de bolero.

Albert Ayler, por él me haría homosexual.

CARLORUBINDO EN ÉPOCAS MÁS FERTILES

Tiene un calor medible en oropéndolas.

EN VIRTUDES MEJORES

Carlorubindo y todos los incestos.

ENTRANDO A UN CINE

El que se esconde y no se ve.

¿QUÉ ESTAS DIBUJANDO?

Nada menos que un pirulo.

CARLORUBINDO EN TRANCE

Pero dime con más cuidado esa parte, la que me complace.

CARLORUBINDO EN COITO

Clara te dijo: "Tienes el cuerpo suave".

ESTO NO ES TODO

Hasta canciones negras.

CANCIONES PROPIAS DE CARLORUBINDO

Tan poquita fe. Satisfaction en manos de Aretha Franklin. Una

tan blanca palidez la de Feliciano, oye Dios mío, señor y dueño.

PERIPICIAS PROPIAS DE CARLORUBINDO

Bailar a lo Charlie Chaplin.

Caer de un poema al otro, resbalarse en el título.


Cecilia Vicuña


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Creen que uno está para el webeo, que no duele pasarse el escalpelo desde la nuca hasta el dedo gordo. Claro, para el resto que viven desnudos es fácil andar arrastrando las tripas, pero para uno que ni sabe el color verdadero de su piel, que no logra transmutar la forma que dejan sus pisadas en la arena, es un calvario el siquiera intentar enunciar el más simple de los conjuros. Los nombres no encadenan nada más que expectativas que se tuercen como los cordeles de un columpio vacío. Al próximo que ose siquiera dirijirme la palabra, menos aún pedirme el más mínimo de los favores, le juro que le carcomeré hasta el último de los huesos, le reventaré todas sus membranas, punzaré todas sus bolsitas y sus velas y su sangre será transferida a la tierra, alcanzará ríos subterráneos, será absorbida por árboles retorcidos, que darán frutos rebosantes de roja ponzoña, los murcielagos festinarán entre sus ramas. Lo juro. Lo juro. Lo presiento.



11 de enero, 1:07AM

Hoy no hice más que ir mirando por una ventana, escuchando y asintiendo, como entendiendo lo que significan experiencias que jamás viví ni viviré nunca. No hice nada, pero aún así me duelen las plantas de los pies, tengo entumecidas piernas y brazos, como luego de una jornada deambulando bajo el sol en busca del pan. Tan solo me desperté mucho más temprano de lo habitual, a las 5:45, creíamos que esto nos daría alguna ventaja en esta carrera contra la muerte. Tan equivocados no estábamos, pero a la larga la muerte siempre gana. 

Más tarde, sabiendo que nuestra derrota era inminente y que ningún truco bajo la manga serviría de nada, decidí dormir una siesta y tratar de olvidar el asunto. Desperté cuando ya el cielo estaba rojo y el día moría una vez más. El silencio era quebrado solo por el zumbido circular de alguna especie de mosca atrapada en un lugar indeterminado de la casa. Iba y venía, se le notaba cansada también, a la mosca. Resultó ser un coliguacho de un deslucido color verdoso, se golpeaba una y otra vez contra la ventana y luego caía, de espalda, exhausto o quizás mareado de tantos golpes inútiles acometiendo contra una barrera invisible. Lo atrapé con ayuda de un vaso y un trozo de papel, nunca tan ingenuo como para tomarlo con las manos. Lo llevé afuera, abrí su trampa temporal y lo eché a volar. Me hubiese gustado acompañarlo en su vuelo, pero perdí mis alas hace mucho, y además seguía cansado. Regamos los frutales pasmados, de troncos roídos y plagados de pequeñas lágrimas cristalizadas. Nos quedamos en silencio un momento, queriendo adivinar la presencia de ratones entre los pastos. No se escuchó nada. Luego volví a la cama, y seguí durmiendo.

parado afuera del smart fit

- Nómbrame un área, alguna actividad humana, la que sea, en serio, y yo te diré como he fallado en ella, como la he cagado en forma colosal o como al menos he malgastado cualquier clase de potencial que pudiera haber tenido, dale no más, sin miedo, a estas alturas de la vida no tomo nada de lo que nadie me pudiera decir como que fuera un ataque personal, eso es cosa de jóvenes que tienen la energía y el tiempo suficientes para ser malgastado preocupándose por hueás, uno que cada día siente los huesos más delgados, más cortitos, uno que se duerme sin recordar lo que almorzó ese día y que luego despierta sin desear desayunar ni mirar el cielo, ¿no te ha pasado?, que te levantas de la cama solo porque estás que te meas y ya no te aguantas más, bueno, en todo caso mejor así y que ojalá nunca te toque a ti, aunque difícil, con cómo están las cosas, hay veces que ni siquiera ducharse te aclara la visión, como que el vapor te sigue después para donde sea que vayas y más que nublar la vista lo que pasa es que como que te causa la sensación que metros y metros bajo el agua, como que todo fuera lejano, difuso, por suerte esto es bien infrecuente y la mayoría de los días el agua tibia basta para hacerlo reaccionar a uno, ¿agua fría?, no sé, como que no me calza esa idea de sufrir por gusto, ningún animal busca eso y aquellos que se zambullen bajo el hielo es porque pueden, están hechos para eso, o más bien, han sobrevivido gracias a esta adaptación, porque suena bien canuto decir que algo fue hecho, pero ya pues, tira un dardo con confianza, no sé, dime cualquier cosa, lo primero que se te ocurra o que logre pasar el filtro de la empatía y la cordialidad, lo que sea, algo así como, a ver, una cosa suavecita para partir, "deportes y actividad física", algo inocuo, a lo que yo te diría que: potencial tuve nada más que como cualquier persona con sus cuatro extremidades funcionales, no perfectas pero funcionales, su corazón y pulmones sanos, vamos, que todo el cuerpo sano y marcando el ritmo, tiqui taca, pero que a pesar de estar predispuesto a alcanzar aquello que llaman "un buen estado físico", solo se limita a no caer en la obesidad, en parte debido a lo poco apetitosa que es la comida común, lo caro que resulta a larga todo aquello que rebosa de sal y aceites varios, lo inevitable que resulta pensar en toda la energía desperdiciada en producir esos alimentos que no alimentan nada más que el ansia, y en la basura que van dejando desde la semilla al plato, gracias a esto me controlo harto fíjate, antes, cuando tenía más plata y menos conciencia, le hacía a todo, pasteles, carnes, masas fritas, bocadillos procesados, cualquier mierda que tuviera a la mano y me alcanzara para comprar con las monedas que tuviera en el momento, me comía dos panes con palta, porque sí no más, pensaba "algo hay que comer", pero no pensaba en ninguna otra opción, y caminaba para ir a comprar las dos marraquetas y una palta, me demoraba más en ir a comprar que en preparar y comerme los panes, zampar sería una mejor palabra, pero un día dije "esto es estúpido", y dejé de comprar hueás para comer, ahora pura comida casera y fruta para mi, alargo el día a punta de manzanas o cualquier fruta que esté barata en el momento, y agua, té o café, para creer que algo le eché al buche, una mentira piadosa, ya ves, pero me ha funcionado y me ha mantenido alejado de la obesidad, subo las escaleras del Metro como si nada, los escalones equivalentes a tres niveles, y de los nuevos, ah, nada de escaleras mecánicas, tengo que estar muy cagao para usarlas, pero no juzgo a quienes las usan, yo nunca hago nada así que rara vez estoy cansado, voy de aquí para allá mirando y escuchando, olvidando frases, buenas frases a veces, una pena, subo y bajo de los días como haciendo malabares, un show para despistar nada más, tú sabes, ya te lo he explicado, para mi ejercitarse es realizar las actividades diarias y nada más, cuando paso por afuera de un gimnasio no logro comprender como existe gente que se lo pasa yendo de un claustro a otro, claro, el ejercitarse despeja la mente, te renueva, pero porque no hacer de las caminatas extensas tu ejercicio, porque no considerar el llevar 15 kilos de frutas y verduras cuesta arriba como una buena actividad cardiovascular, bueno, sí, no todo el mundo vive cuesta arriba, hay quienes incluso viven cuesta abajo y en ese caso, claro, no sirve de nada, pero igual me gusta imaginarme diciéndole a esa gente que trota sin moverse, que levanta fierros que no sirven de sostén a ninguna estructura, les digo "miren, de puro caminar y caminar por tomar la micro equivocada", mientras mantengo tensos los músculos de las piernas, "miren, de puro cargar bolsas como sacos y estucar muros sin fin" mientras hago poses de fisicoculturista con mis brazos, obviando lo reseca y quebradiza que tengo la piel de las manos, pero no juzgo a nadie así que mejor no comenzar conflictos, para que, pero viste, para el deporte y la actividad física soy un fracaso o al menos un potencial desperdiciado, en el colegio me decían que era bien fuerte para ser un tipo que no tenía músculos marcados, una vez lancé la jabalina más lejos que todos, pero eso de entrenar no va conmigo, sobre todo si es para algo tan absurdo como lanzar un palo, ¿que no dije nada acerca de ningún deporte?, pero claro, si no practico ninguno, no tengo espíritu competitivo ni de camaradería, no señor, hay que asumirse como uno es no más, hay cosas que están demasiado incrustadas en uno, trata de extirparlas y te vas a quedar sin tripas, sin nervios o sin tímpanos, para que arriesgarse, mira que uno nunca sabe cuándo un vicio o una atrofia se pueda convertir en una virtud o en un atributo excepcional, que destaque, que de pronto las rodillas chuecas sean objeto de veneración, que las espaldas de leve torsión sean herencia divina, onda, prueba del amor incondicional de Dios o alguna tontera por el estilo, pero para que me creas, hagamos otra prueba, a ver, ahora con


*****


Creo que se me olvidó como es eso de tener una conversación espontánea e impredecible con otra persona, más allá de aquellos temas que vienen con sus preguntas y respuestas bien definidas de antemano. No logro escapar de estos asuntos genéricos y predecibles, cosas que no interesan a nadie en realidad, formalidades, puras formalidades.

Muy decidor es el hecho que hace meses pensé en esto de las conversaciones por cumplir, y que en los últimos días volviera a experimentar la misma sensación, una mezcla de falso entusiasmo con un deseo de aparentar ser otra persona, que al final se deshace en un segundo, es un disfraz que te queda demasiado grande y que ya te cansaste de sostener en su sitio. Cae todo de golpe, la máscara, el ropaje de extraños colores, en el camino quedan unos pesados zapatos. Me aterra entonces la libertad que se siente al estar desnudo frente a uno mismo.

luego de tomar café, mientras leo lo que otros piensan

soy como sisifo, pero no hay rebelión ni roca ni montaña ni dioses castigadores, el acto absurdo reside en el consumir los alimentos necesarios para mantener funcionando un cuerpo que nada desea ni va hacia ningún lugar, incluso hoy en día el tomar café me parece un ritual absurdo, un acto otrora novedoso que ha terminado por convertirse en otra arbitraria costumbre, tal vez sea que siempre compro el café más barato, y aunque sea de grano, lo plano de su sabor y aroma terminan por confundirse con la extensión sin fin de los días, se van depositando las acciones una sobre otra, se van a acumulando como estratos geológicos que marcan épocas de nombres rimbonbantes, pero el cambio es tan gradual que se necesitará un ojo experto y cientos de años para poder comprender el significado de las ondulaciones que cruzan las capas, acaso no vaya a ser necesario inventar un significado para el escorial acumulado en todos estos años.
los huesos se van astillado, hasta convertirse en agudo polvo.
 
PD: en realidad nunca he leído el mito de sísifo, pero tampoco tengo muchas intenciones de hacerlo.
 

un borrador que debió quedarse así

Estaba tan solo que siempre terminaba planeando escenarios y encuentros precisos con personas que alguna vez conoció pero que el tiempo se había llevado lejos. De puro solo, se lo pasaba imaginando como se iría tejiendo el diálogo en estos encuentros, conformando poco a poco una obra memorable, una novela o un poema que estaba condenado a ir desapareciendo al tiempo que el eco de las palabras no escritas, fuera colapsando en el espacio.

Yacía él en el fondo, perdedor eterno de una carrera que estaba pronta a darse por concluida. No le quedaría más que ver cómo todos los demás corredores cruzaban la meta, mientras él tropezaba una y otra vez como en un mal sueño, con una misma piedra que iba mutando de forma, a veces de una redondez absoluta, otras de una irregularidad extraña, como de otro mundo. Una vez, la piedra se le apareció tan pulida como un espejo de sílice, y pudo verse a si mismo reflejado en el pequeño pedruzco. Esa vez cayó tan fuerte contra el suelo que se le sacudieron las entrañas y las ideas, trató de ponerse de pie pero se le temblaban las piernas, más parecían tallarines recocidos colgando desde el borde de un plato que alguien dejó olvidado sobre la mesa. En otras ocasiones había percibido sus piernas como si fueran cordones desatados de un torso.

La soledad y el estar consciente de esta distancia que se hacía insalvable, arrastraban sus fantasías hasta rincones vedados, iluminados por la luz al final del túnel. Ya no planeaba encontrarse con nadie más que consigo mismo en el fondo del canal. Por suerte, siempre lograba imaginarse saliendo a flote a tiempo, antes de perder la última bocanada de aire que intentara en vano ocultar dentro de sus pulmones. Siempre salía a flote y recordaba que el simple hecho de no morir ya era algo importante; se podía decir, por lo bajo, que no era poca cosa. Era entonces que pensaba que si, que era posible que hubiera algo más que sumirse en estos escenarios improbables, surcidos por diálogos de puntadas demasiado exactas, no podía ser que todo terminara reducido a quedarse sumergido al fondo de un pozo muy hondo, ahí no más, viendo el sol cruzar el círculo mayor de la boca del pozo, allá arriba, una vez al día. 

Por ahora seguía con vida, pero esto significaba que seguí también frente a él un problema sin solución, al que ninguna respuesta lograba darle conclusión. La pregunta era tan simple en principio, pero así han sido siempre las grandes preguntas, meras puertas que nos separan de aquellos caminos sin fin que por lo general optamos por no recorrer. ¿Que era eso que estaba más allá? Llegar a una cima, encontrar el fin de una caverna, cruzar un desierto, para nada más terminar queriendo huir del aire enrarecido, del eco de nuestro corazón entre las paredes de roca, del mundo de los mercaderes y los obispos que jamás han quemado su carne y su espíritu al pisar la arena ardiente, solo por que sí, porque se puede.



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Ha comenzado un nuevo año, pero aquí eso no le interesa a nadie. Cada momento es un nuevo año, los hitos son tan infinitos como arbitrarios. Ademàs, cualquier día es un buen día para caerse al litro.



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