luego de tomar café, mientras leo lo que otros piensan

soy como sisifo, pero no hay rebelión ni roca ni montaña ni dioses castigadores, el acto absurdo reside en el consumir los alimentos necesarios para mantener funcionando un cuerpo que nada desea ni va hacia ningún lugar, incluso hoy en día el tomar café me parece un ritual absurdo, un acto otrora novedoso que ha terminado por convertirse en otra arbitraria costumbre, tal vez sea que siempre compro el café más barato, y aunque sea de grano, lo plano de su sabor y aroma terminan por confundirse con la extensión sin fin de los días, se van depositando las acciones una sobre otra, se van a acumulando como estratos geológicos que marcan épocas de nombres rimbonbantes, pero el cambio es tan gradual que se necesitará un ojo experto y cientos de años para poder comprender el significado de las ondulaciones que cruzan las capas, acaso no vaya a ser necesario inventar un significado para el escorial acumulado en todos estos años.
los huesos se van astillado, hasta convertirse en agudo polvo.
 
PD: en realidad nunca he leído el mito de sísifo, pero tampoco tengo muchas intenciones de hacerlo.
 

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