El otro día en la mañana no sé porque chucha estaban hablando del Chupacabras en el matinal del Mega, después de tantos años sin darle bola al asunto. Demás que han ocurrido otros ataques, como se iba a desaparecer el bicho ese así sin dejar rastro, sin que nadie supiera nada. Estaban los conductores, ignorantes totales sobre la tradición del Chupacabras, mostrando los mismos dibujos ridículos de siempre, acompañados por el chanta de turno. La "noticia" era que a un señor allá por Chuchunco o quien sabe dónde, le habían matado unas gallinas, la noche anterior al día del reportaje. Las pobres fueron atacadas mientras dormían arriba de un árbol, las que sobrevivieron seguían ahí mismo entre las ramas (árbol al cuál subían gracias a una rudimentaria escalera dispuesta junto al tronco, era un árbol alto después de todo). La cosa es que después entrevistaron a otro tipo, otro campesino con pinta de cuentero, pero como yo miraba la tele mientras hacía otras cosas, no entendí si el suyo era otro caso de ataque del Chupacabras, o tan solo necesitaban alargar el reportaje lo más posible, pidiendo la opinión de alguien que tuviera cercanía con la noticia. La verdad, es que incluso si no hubiese estado ocupado haciendo otras cosas y me pudiera haber enfocado con toda mi atención en la tele, al final igual iba a terminar desconectando el cerebro, si era el matinal del Mega, después de todo. La cosa, ahora sí que esto si es la cosa, el meollo del asunto, la motivación detrás de este palabreo, es que mientras le hacían diversas preguntas al segundo hombre, se podían ver detrás de él varias hileras de esos típicos gallineros dónde tienen a las ponedoras, unas jaulas minúsculas de alambre oxidado, donde las gallinas ponen huevos hasta la muerte. Se de primera mano que así es como funciona el negocio, me lo contó una vez el David, el ex de mi madrina, quien por ese entonces trabajaba en la avícola de Chacayal Sur.