Propongo un asalto en el diccionario
Una subversión en la academia y su lento andar.
Desde hoy, estará autorizado todo
Ciudadano de a pie o mano
Lactante prodigio de balbuceo consonante
Carcamal amante de la sopa de letras
O madre ociosa escondida en novela rosa,
A tomar las palabras a discreción y someterlas
A la vejación cuál sea de su mayor agrado
Quitar todas aquellas palabras que odian, rasgar
Destazar, quemar con una colilla en seguidilla de puntos negruzcos, aplicar
Un líquid paper alquímico y transmutar así
El amarillo maloliente en blanco solvente,
Autorizacion para con un bisturí recortar
Los límites de las palabras aborrecidas, intercambiar significados de un lado a otro.
Se podría ahora desterrar la cesantía,
Olvidar el amor y la muerte, transformar
El alcoholismo en respetada profesión,
Curar el cáncer que ahora no será más
Que una caspa profunda y avergonzante, pero caspa y poco más,
Los poetas podrán ser respetables abogados o distinguidos empresarios,
Sus muertes serán anunciadas en los diarios que ya nadie lee,
Dejarán de vivir vendiendo el tiempo que debieron pasar junto
A sus poemas recién nacidos, indefensos y malsonantes, tiempo vendido al mejor postor
y podrán guardar el correspondido
Luto por todos aquellos poemas que murieron apenas siendo frase o un par de versos de
inesperada y callejera inspiración.
Se le respetará entonces a la poesía, la que reirá
Descarnada sabiendo la verdad, sin haberle
Importado un pepino las palabras y sus significados,
La poesía se reconfortara luego de haber
Sacudido el mundo una última vez
Y luego dormirá insondable en lo profundo de
Una botella, esperando el momento
De toparse con otro corazón estrujado o
Cerebro desperdigado que necesiten
Una palabra que ya nadie sabrá lo que significa ni si tiene acaso un sinónimo aceptado
Será una palabra cuyo sonido puro
traerá en cumplimiento cabal, la paz insinuada, prometida, en los prólogos y notas
al pie de página
Una subversión en la academia y su lento andar.
Desde hoy, estará autorizado todo
Ciudadano de a pie o mano
Lactante prodigio de balbuceo consonante
Carcamal amante de la sopa de letras
O madre ociosa escondida en novela rosa,
A tomar las palabras a discreción y someterlas
A la vejación cuál sea de su mayor agrado
Quitar todas aquellas palabras que odian, rasgar
Destazar, quemar con una colilla en seguidilla de puntos negruzcos, aplicar
Un líquid paper alquímico y transmutar así
El amarillo maloliente en blanco solvente,
Autorizacion para con un bisturí recortar
Los límites de las palabras aborrecidas, intercambiar significados de un lado a otro.
Se podría ahora desterrar la cesantía,
Olvidar el amor y la muerte, transformar
El alcoholismo en respetada profesión,
Curar el cáncer que ahora no será más
Que una caspa profunda y avergonzante, pero caspa y poco más,
Los poetas podrán ser respetables abogados o distinguidos empresarios,
Sus muertes serán anunciadas en los diarios que ya nadie lee,
Dejarán de vivir vendiendo el tiempo que debieron pasar junto
A sus poemas recién nacidos, indefensos y malsonantes, tiempo vendido al mejor postor
y podrán guardar el correspondido
Luto por todos aquellos poemas que murieron apenas siendo frase o un par de versos de
inesperada y callejera inspiración.
Se le respetará entonces a la poesía, la que reirá
Descarnada sabiendo la verdad, sin haberle
Importado un pepino las palabras y sus significados,
La poesía se reconfortara luego de haber
Sacudido el mundo una última vez
Y luego dormirá insondable en lo profundo de
Una botella, esperando el momento
De toparse con otro corazón estrujado o
Cerebro desperdigado que necesiten
Una palabra que ya nadie sabrá lo que significa ni si tiene acaso un sinónimo aceptado
Será una palabra cuyo sonido puro
traerá en cumplimiento cabal, la paz insinuada, prometida, en los prólogos y notas
al pie de página
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