La intolerable unión de los despojos

Todo se ha consumado de
golpe
Como una trompeta
te has partido en dos
y sale un chirrido
no sale de ti sino de la sorda conclusión
del tiempo

Sale el fantasma

que porfiaba en las
conversaciones

Recuerdas?
Recuerdas el súbito crujido
de la seda?
La insurrección de las
sillas?
La camisa cada vez más
lívida?

Decías

Entre!

Pero nadie entraba
Pero un remolino de música
consumía el espacio

y quedábamos atónitos

sosteniendo
la cúpula encendida de
otro mundo

Ahora
el fantasma tiene aberturas
de boca
y nada dice
Nadie dice nada

Las cosas se apagan
lentamente
En tu feroz mordaza

quedan palabras quedan
besos

Nadie dice nada

porque nada tiene sentido
Lo irrevocable
es una verdad vacía

que nos acecha
sin razón verdadera


Al contemplarte
nos contemplamos
petrificados
vivos!


Oh forma! Oh crepitación
de la forma
que nos liberta de la nada

al mismo tiempo que a ella
nos conduce!

Debo alabar o

execrar
tu muerte
como el desdoblamiento

infinito
de una presencia apenas
perceptible
No sé

Tengo vendada el alma

Sólo quiero

ungir tus ojos con el
claror de mi vida

Te recuerdo
como un caballo espumoso
tascando

el freno de la muerte

Como un cíclope

luchando con una pared
cornuda
Tierno
cazando una estrella
perdida

en tu cuerpo


Humilde

cuidando una paloma
coja
Iracundo

ante la mesa vacía del

pobre


Te has juntado

contigo mismo?
Y de que te vale el cumplimiento de una
soledad
más vasta?
Allí

no sé dónde

tallando con tus dientes
un bosque de marfil
sin intención valedera?
Sólo abundabas en tu prójimo.



Humberto Díaz Casanueva (1906 - 1992)

No hay comentarios.:

Último post

que será del viejo claudio, que se reponía con harina tostada de las paladas y las carretilladas

¿Que tenemos hoy para comer? Un rico ulpo, cortesía del ermitaño que tuesta granos sobre su estufa a leña, quizás su posesión más valiosa (a...

Lo más visto: