- Sabes, ni siquiera es que esté desencantado. No tenía expectativa alguna ni conocimiento de esto. Quizá de haberlo tenido lo hubiera pensando mejor. Creo que de todas formas estaría aquí hablando contigo, aunque también podríamos estar en distintos roles: yo, el hombre pequeño con una arma en mis manos, y tú, el poseedor de un secreto ya que ambos sabemos de todos modos. Mírate, temblando por dinero, sudando por un poco de papel manchado con tinta. ¿Sabes?, nunca tuve mucho dinero en mi vida y aprendí a diferenciar entre medio y fin. La cosa es que nunca podrás tener todo lo que deseas, ya que siempre habrá alguien como yo al que le importe un carajo lo que tú desees, alguien que no está interesado en hacer el bien pero tampoco en dejar libres a sujetos como tú. Puede que haya cometido un error, un pequeño error, y por eso estoy aquí, sangrando y con un dedo triturado. ¿Sabes?, yo creía que sólo en las películas la gente se ponía a hablar y reflexionar antes de morir, que en la vida real habían cosas más importantes, como recordar los buenos momentos o rezar, o tratar de zafar y esperar a la siguiente vez. No puedes dejarme con vida. Pero no debes tampoco dejarme ir, ya que sería capaz de matarte a golpes con una Biblia. No, no me mancharía mi única ropa por alguien como tú. No, no recuerdo la contraseña y no, no se su apellido. Sólo se que me pagará lo suficiente como para vivir un año o más holgadamente si le llevo una prueba. Tú sabes de que. Si, los errores se pagan caro, aunque si me conocieras mejor, sabes que unas cuantas balas no me quitarían mucho en realidad. Disfruto estas charlas, aunque nunca había estado de este lado del océano. Al menos el aire es más puro. Creo que necesitaré unos cigarrillos si quieres continuar y que apagues esa maldita radio. Lennon me hace sentir enfermo.
En este mundo, la gente odia sin pasión y le desea el bien a aquellos que nunca ha visto.
No tengo mayores complejos con que el mundo se acabe. Quizá uno de estos días comienze a desear que no suceda.
No tengo mayores complejos con que el mundo se acabe. Quizá uno de estos días comienze a desear que no suceda.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario