adiós tío

Hasta que llegó el día, ahora, a mi pesar, puedo decir "un tío murió de eso", pero quién sabe porque murió en realidad. Tal vez murió de solo, de no poder jubilar a los 65 por necesitar seguir trabajando, tal vez murió por no tomarse las pastillas a la hora indicada. El médico dijo que fue por un problema que tenía a la sangre, que los síntomas al parecer no fueron los mismos de siempre y por lo tanto pasó desapercibida la descompensación, y demasiado tarde pensaron en ir a qué lo vieran. Tal vez sea cierto que fue la sangre, en el sentido de la sangre que lo rechazaba, la sangre que le había rasgado la vida en dos partes que nunca pudo volver a unir del todo, esa sangre que en el esfuerzo de querer reunirse se le fue cansando hasta que ya no dió más.

Le hicieron guardia de honor sus amigos veteranos, jóvenes alguna vez enviados a morir entre el viento y la nieve, dejando pinches e hijos atrás, una rasgadura previa que por suerte no fue completa y pudo reparar. Estaban sus hijos de ambos lados de la sangre, junto con medio hermanos de una sangre que ya había sido separada una generación antes, y es que la sangre a veces transmite algo más que el color de ojos o cabello. Tiene sentido esto, se murió a la misma edad que su padre.

Se murió un tío, el único tío al que valía la pena llamar tío, un gran tipo, de esos que convertían una reunión familiar de rutina en un jolgorio. Tengo vivido el sonido de su risa, espero que dure un tiempo antes de decaer por completo. 

Que chiquito se le veía dentro del ataúd, de su cajita, una morada definitiva al fin, no más deambular entre las casas de amantes y familiares. Aunque no pude verlo de frente, el solo verlo asomar por debajo del vidrio me apretó el cuerpo, y sentí vergüenza de no haber compartido más con él en vida, toda la gente alrededor parecía haberlo conocido mucho mejor. 

El no debía morir, no todavía, y su último nieto ya no sabrá lo que es crecer junto a un abuelo, al menos el tener solo dos años le ayudará a diluir las memorias hasta llegar a dudar si no fueron más que sueños los momentos que compartieron.

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