nada más

Ya estoy bien. Así parece. También puede ser otra vez, que no esté, solo eso, lo cuál tendría bastante sentido. En la mañana volví a sentir raras las manos, como si alguien me las quisiera robar, tomar control de ellas y desde ahí, invadir el resto de mi cuerpo. Cerraba los ojos y veía mis brazos convertidos en prismas alargados, ya no parecidos a una elipse también alargada pero que se va deformando en su extensión. La superficia redondeada estaba ahora compuesta de segmentos facetados, como cristales o tablas de madera cepillada. Tal vez tanto la sensación como la visión de mis brazos como extraños cajones, que veía al cerrar los ojos, tuvieran su origen en la falta de sueño, no recuerdo a que hora me habré dormido la noche anterior, pero no fue antes de las 2 de la mañana. Creo que fue un poco antes, aunque la verdad no recuerdo. Si estoy seguro que luego desperté a eso de diez para las 8. Podría despertar más temprano, pero no tendría utilidad. Ya no, y por quien sabe cuanto tiempo más, seguiré despertando después de las 8. Hace unos años logré adquirir un reloj despertador de esos que simulan el amanecer, entregando una iluminación que va subiendo en intensidad dentro de un lapso de tiempo determinado, aunque guardando proporciones, claro, si es apenas más potente que una ampolleta incandescente de 45W, ¿recuerdan la calidez de las ampolletas incandescentes? El reloj cuenta con sonidos sintetizados que emulan dos clases de aves, el mar, la lluvia creo, y una melodía de origen desconocido. También está la opción de oír la radio al despertar, pero ya en ese entonces la radio tenía poco que ofrecer. Ese despertador me permitía ir reaccionando poco a poco, ir saliendo y entrando de los sueños las veces necesarias, hasta finalmente lograr salir del todo. Creo que lo programaba para que a las 6:50 o 7:00, la luz estuviera alcanzando su máxima intensidad. La intensidad del sonido o la música seleccionadas también subía en forma paralela, junto a la luz. Pero luego, ya ven, las cosas cambian y mi horario se vió trastocado, hasta nuevo aviso. Ahora despierto a eso de las 8:00, 8:30, incluso a las 9:00, y no pasa nada, más tarde se soluciona este horario de ejecutivo retrasando el retorno a la casa y por consiguente, también la hora de dormir. Se compensan y la jornada vuelve a su normalidad de 8, 8 y 8. Es un horario distinto a la mayoría, pero a la larga termina por ser equivalente, y no habría problema si es que lograra cumplir a cabalidad con sus límites. Pero por las noches pasa algo raro, de pronto pareciera que al fin estoy solo de verdad y que nada ni nadie, espera algo de mi. Entonces siento que debo mantenerme despierto, hacer cosas, todo aquello que no hice en la mañana ni durante el día. Hay un ambiente que no va más allá del alcance de mis brazos, donde se percibe la necesidad de libertad. Al final nunca hago nada, pero aún así me resisto a dormir. He optado por tomar un trago antes de dormir, así se robustece la somnolencia (no padezco de insomio, el mío es un problema absurdo, innecesario) y caigo rendido sin darme cuenta. Suelo tener sueños todas las noches, rara vez recuerdo más que cierta sensación asociada a algún encuentro o diálogo, pero es mientras sueño que más a gusto me encuentro. No tengo conciencia de mi mismo, ni de mi entorno, me encuentro absorbido en una historia a medio armar, de trama confusa pero tan lejana al mundo cotidiano de la vigilia que termina por convencer. Luego despierto por la mañana y digo "conchetumadre", casi como un murmullo.

 




 

No hay comentarios.:

Último post

que será del viejo claudio, que se reponía con harina tostada de las paladas y las carretilladas

¿Que tenemos hoy para comer? Un rico ulpo, cortesía del ermitaño que tuesta granos sobre su estufa a leña, quizás su posesión más valiosa (a...

Lo más visto: