De la Memoria desde el paradero en Matucana
Tratando de adivinar si tú estarías o no
Ahí dentro, pero era sábado
No sucede mucho los sábados, los
Periodistas descansan y piensan
En si alguien leerá lo que escriben
O no,
Solo podía mirar, un ojo en el museo
Otro en la calle por si venía la micro
Ahogarme en la fantasía de verme
recorriendo un pasillo de terribles imágenes,
Un pasillo o lo que sea que tengan ahí,
No lo conozco, nunca he entrado,
La fantasía de verme
Arrastrando mi cuerpo rígido por sus
Pasillos o lo que fueran
Y verte apareciendo en una esquina
Primero un mechón suelto, luego tu frente
Tus dientes, tú
Tú y tu pelo trenzado
Tú y tus dedos delgados
Tú y tu ropa de cualquier color, pero aterciopelada
Tú y
Y
Pero no, no pude
No como el cabro que iba con una
Guitarra en su espalda, o tal vez un
Violonchelo, mejor que te encontraras
Con él, con su pelo, con su ropa
Y sus ojos
Yo no pude entrar, ni siquiera cruzar la calle
Tampoco pude comprarme una sopaipilla
No tenía hambre
Ni de sopaipillas
Ni de ti
...
Bah, ni yo me lo creo
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