Parte crucial de ser humanos,
Es creer que los bosques
Necesitan senderos y pasos canalizados.
Es estar convencido, de páramo a tálamo,
Que la música debe ser algo más que el
Crujido de las hormigas o el levitar de la estática.
Tan humano que es, el llorar viendo las mariposas volar
de ladrillo en ladrillo,
y aún así, huir del barro y el polen.
Acaso será humano, el mirar preocupados los carteles
de perros perdidos, que están pegados junto al negocio
donde hacen una entraña exquisita que te gusta
disfrutar cada fin de mes.
Entraña, extraña palabra para designar un músculo
Que soliera participar en conformar y sostener
aquello que conocemos como una vaca.
Muy humano resulta el juego de las palabras, armar laberintos circulares
redundantes y metafóricos
donde poder guardar un silencio más profundo, que reside ahí
en nuestras entrañas intactas
y poder olvidar así
el hecho mismo de nuestra humanidad.
*****
Ayer me asustó un rincón en el vagón del Metro, se ocultaba hundido entre chaquetas y bufandas la visión miope de un fantasma.
Me aterró hoy, la estatura precisa y lo negro del cabello de un ánima de mediodía que se apareció de pronto, como buscando su animita descuidada.

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