Compré un botellón de 120 para probar la harina tostada que hizo mi papá en un molino que fabricó él mismo, igual como lo hiciera su abuelo. Pero ya me he tomado casi la mitad de la botella, una caña a la vez, y ni siquiera he abierto la bolsa de la harina. Ahora mismo estoy tomando vino (anoche), pero solo vino, haciendome a la idea que se vienen todavía 5 días por delante. Conmigo muere la línea familiar.
Y que chucha la gente haciendo cola afuera de las fábricas de masas, tal nivel de chilenidad se estila que ni siquiera saben hacer una masa de empanadas decente. Absurdo además que solo en estas fechas se vean esas colas, tal es el nivel de chilenidad y amor por las tradiciones que la gente se aguanta todo un año para entregarse de lleno al copete y la comilona.
Me cansé de ser un vegano buena onda que cree correcto respetar las decisiones personales del resto, falta su Susaron 2.0 en todas las fondas del país.
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