en una de esas

me gusta pensar

en que tendré una muerte inesperada

pública

tal vez me caiga un fragmento, un escombro en la cabeza

tal vez me tropiece cuesta abajo, en una escalera aún por definir

o quizás solo termine sucumbiendo alguna venita erosionada

cerca del corazón, los pulmones o mi cerebro

no importa como sea que ocurra ni podría adivinarlo,

lo único que sí les podría asegurar a la distancia,

es que cuando busquen entre mis bolsillos por algún nombre o parentesco

no encontrarán más que montoncitos de sal envueltos en papel

y parches curita, sin usar

tiras y tiras de parches curita, sin usar

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